(Frontiers Music)
En cualquier caso estamos ante un
trabajo sin excesos ni alardes, pero con un puñado de buenos temas de hard melódico
con toques A.O.R. en los que las guitarras de Niall Diver y Davey Irvine
comparten protagonismo con los teclados de Tommy
Dickson, compartiendo melodías junto a al más que correcto vocalista Eamon Nancarrow sobre la cumplidora
base rítmica que forman el bajista Paul
Boyd y el batería Steve Strange.
Un sexteto que no disimula sus orígenes recordando la mejor época de hard
melódico de las Islas comenzando por “Come Alive” tema de base hard clásica con
grandes melodías vocales cuidando con elegancia coros y guitarras junto a una
acertada dosis de teclados ochenteros.
Algo más ligera aparece la tremendamente
armónica “Good to Look Back” desarrollada con idéntica clase y equilibrio en
teclas y guitarras, para meter un punto más de ritmo en la enérgicamente
orgánica “Satisfied” con la resultona voz de Nancarrow recordándome un poco a la de Toby Jepson (Little Angels), suavizándose luego con gusto en la
preciosa balada “Boulders”, típico tema lento A.O.R. UK de cálidas y
entrañables melodías de guitarra acompañando unas bonitas líneas vocales.
Siguen en clave A.O.R. pero algo
más rockera con “I’m Back” luciendo la pareja Diver – Irvine con unos efectivos acordes de guitarra acompañados
por los teclados sintetizados de Dickson
recordando a los primeros Shy, metiendo
una marcha más sin desviarse de la senda con la sólida “Glow” donde sobresale
la labor de Strange a la percusión
acompañando la engolada voz de Nancarrow.
Melodías nítidas y efectivas
encontramos en la clásica “Over Again” que gana con las escuchas dentro de su
sencillez con unos coros cuidados sobre un más que presente colchón de teclas,
dejando más protagonismo para las guitarras en la optimista “Johnny Redhead”
divertida con un aire cabaretero y desenfadado que nos hace mover el pie
siguiendo su ritmo.
Terminan con dos buenas piezas
como son la poderosamente envolvente “Souls” llena de cuerpo y feelin’ a medio
tiempo con unas grandes voces sobre una equilibrada instrumentación, aligerándose
en la final “Running Red Lights” de raíz ochentera a ritmo alegre con un claro
estribillo dentro de una ingenua ambientación propia de la década dorada del
rock melódico.
Un disco entretenido, que se deja
escuchar con facilidad y con el que cabría aplicar el clásico “Más vale tarde
que nunca”. Interesante darle unas cuantas escuchas para los fans del hard
melódico británico de bandas como los citados Shy, No Sweat, Mama’s Boys, Airrace o los propios FM,
no en vano Merv Goldswortht y Pete Jupp se encargan de la producción
y algo se nota.
Mariano Palomo
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