(Mascot Records)

Comienzan enganchándonos con
“Collide” una excelente pieza setentera de clara inspiración Zeppelin en su poderosa base y su incisivo
riff, con el bajo marcando un groove profundo suavizado por las orgánicas
teclas que lo acompañan junto a la expresiva
interpretación de La Voz. No baja la
intensidad aunque si se atempera un poco con la seductora “Over My Head”,
sólida, suave, embaucadora con una melodía vocal que engancha con su puntillo
lisérgico reiterándose en el estribillo dentro de un ritmo entrecortado.
Nos sorprenden a continuación con
el extenso y evocador medio tiempo “The Last Song For My Resting Place”
haciéndose cargo de la voz Bonamassa,
con un delicioso timbre melódico ideal para la envolvente ambientación que
propone con elementos acústicos y violín entre los que se insertan guitarras
suaves hasta que llegan a un potentísimo solo, creando un tema que bien podían
haber firmado Dare o Gary Moore a finales de los ochenta.
Vuelta a las raíces más setenteras con la misteriosa “Sway” marcada por un
punzante riff y por unos sonidos orgánicos orientales que se dejan notar con
cuerpo junto a otro tremendo solo de guitarra dentro de una enorme melodía,
ensombreciéndose luego un poco en la cadenciosa “The Cove” que a pesar de su
escaso ritmo desprende pasión e intensidad por los cuatro costados con un Hughes inmenso.
Más poderío y velocidad en “The
Crow” con el bajo gordísimo junto a la pegada de Bonham marcando su sencillo
y eficaz desarrollo perfectamente secundados por guitarra y teclados creando
una atormentada ambientación con la voz de Hughes
desgarrándose pero sin romperse, para suavizarse seguidamente en la preciosa
“Wanderlust” con Bonamassa mostrando
su clase bluesy con unas melódicas y potentes guitarras, explayándose al final
junto a los teclados Sherinian para
completar sus más de ocho minutos de exquisita demostración musical, volviendo
a la esencia Zeppelin con “Love
Remains” engatusando con unas voces y unas teclas que rodean a su sólida base
rítmica.
Nos acercamos al final con la
virtuosa “Awake” con un ligero toque experimental en sus guitarras que aportan
dureza y versatilidad junto a unas tremendas teclas y a la seductora voz de Hughes que sube descarnada dentro de un
tono medio general, para cerrar definitivamente con la estimulante “When The
Morning Comes” una envolvente pieza técnicamente excelente, preciosista en sus
arreglos y plenamente emotiva en sus suaves melodías. Un delicioso broche para
este gran disco que vuelve a poner a Black
Country Communion en el primer nivel del hard mundial.
Mariano Palomo
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