(Ear Music)
En cualquier caso sigue siendo un
lujo poder disfrutar de la clase y buen hacer de unos músicos que continúan destilando
elegancia a la hora de ejecutar los temas, con el hard clásico siempre como
base, pero con una marcada presencia de elementos que nos llevan a terrenos
soul, blues, manteniendo viva la llama que encendieron los grandes nombres de
los setenta. Así podemos encontrar riffs puramente setenteros como en la
inicial “No One Gets Out Alive” marcado por las guitarras de Ben Matthews, felizmente recuperado de
sus problemas de salud, y del maestro Luke
Morley dejando un aroma entre Zeppelin
y Who reiterando unos rasgueos que
marcan el tema sobre la magnífica pegada de Harry James y la siempre sólida ejecutoria de Chris Childs al bajo. Entre todos ellos se cuela la personal voz de
Danny Bowes, mostrándose muy en
forma con esa versatilidad única que tiene de atacar las melodías vocales.
Lo seguimos comprobando, con
mayor protagonismo aun, en la sensual pieza que da título al disco “Rip It Up”,
sencilla composición con fuerza y llegada con un polvoriento punto vacilón
marca de la casa siendo de las que más ha ido ganando con las escuchas.
Mantienen esta línea con la expresiva y clara “She Loves The Cocaine” de la que
más se quedan por su adictivo estribillo perfectamente apropiado para dejar su mensaje
con el apoyo de unas discretas voces negras y de unos sonidos de órgano que
llenan junto a los acordes de wawa y a unos acertados detalles de guitarra.
Se relaja notablemente el sonido
con la agradable atmósfera que se crea en “Right From The Start” con la voz de Bowes mostrando su profunda
expresividad junto a unos rasgueos acústicos que se complementan con unas
preciosistas notas eléctricas sobre una suave percusión y un delicado piano en
segundo plano. Igualmente suave y pausada “In Another Life” dotada de un sonido
orgánico de esencia soul rodeando su enorme melodía de voz llena de feeling e
intesidad. También lenta en cuanto a ritmo, pero más rotunda resulta “There’s
Always a Loser”, que básicamente mantiene esa línea de blues-soul tranquilo en
su voz, piano y guitarra, pero acompañados por una percusión alta con la caja y
el chaston excesivamente marcados desentonando un poco en mi opinión.
Pero antes de estos momentos más
tranquilos vuelve a haber sitio para los ritmos hard rockeros, desde el rollo honky
de “Shakedown” con ese sonido de cencerro inconfundible junto a unas guitarras duras
alternando con otras más insinuantes y a unas melodías de voz dobladas más
ásperas, que se tornan más suaves en “Heartbreak Hurricane” recordando de nuevo
a los Zeppelin o a Free por sus rasgueos electro acústicos
y sus sonidos de órgano con un ligero aire psicodélico en sus cambios de ritmo,
al igual que en la más incisiva “Tumbling Down” en la que teclas y guitarras
rivalizan en un emotivo duelo con el apoyo de nuevo de esas voces negras que
tanto sentimiento aportan.
Se completa el disco con dos de
los cortes más me han gustado, la hard blues “The Chosen One” por su ritmo
ligero y matizado por buenos contrastes de guitarra y teclados sustentados
sobre una dinámica base rítmica, y la guitarrera pero amortiguada “The Enemy
Inside” con buenos detalles slide dentro de un ritmo creciente que va ganando
en intensidad al doblar voces y armonías. Dos buenos ejemplos de lo que podemos
encontrar en este disco que, como decía al principio, me ha costado unas
cuantas vueltas para acabar de cogerle el punto, vuelve a mostrar a una enorme
banda que ya está tardando demasiado en volver a visitarnos, algo que de
momento parece que no tienen previsto pero que esperemos que acaben haciéndolo
no tardando mucho.
Mariano Palomo
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